martes, 4 de diciembre de 2012

Crónicas Revolucionarias Santafesinas.. (El Concierto de Silvio)

Hagamos de cuenta que estamos en la madrugada del 27 de noviembre y que continuamos caminando por el Boulevard en Santa Fe. Ochocientos y pico de kilómetros, separan a esa ciudad que encierra colores y misterios de mi casa. Esta vez, el concierto no fue acá a la vuelta. Nos comimos 18 hs de viaje entre Asunción-Resistencia-Santa Fe. Pero fuimos testigos desde la cómoda Tribuna Lateral del Microestadio de Unión.

Silvio Rodríguez y parte de su banda.
El lugar era algo parecido al León Condou y desde por lo menos 2 horas antes del inicio del concierto ya estaba atestado de gente. Todos gritando "Silvio, Silvio". Después de una breve estadía en el Hospital Iturraspe, ya que quién escribe tuvo un pico de fiebre rumbo al concierto. Pasaban las 20:30, cuando sube a escena un solitario cantante. Comenzó a hablar mediante la guitarra y cuando se encendieron las luces, nos llevamos una grata sorpresa. Era Ricardo Flecha.

A esa altura de la noche, pensábamos ser los únicos paraguayos junto con mi novia, pero el destino tuvo guardado un as bajo la manga. Cantó no más de 4 canciones, cerrando con una canción en guaraní. Pirí in extremis. Estando un poquito lejos de casa, cuando uno escucha voces cercanas, se siente con mayor intensidad y lo palpa de manera distinta, el alma, simplemente salta. Se despidió ovacionado y fue el preludio de lo que estaba por arrancar.
En mi mente estaba esa lluviosa tarde del 2008, cuando por primera y única vez, este trovador cubano, pisaba suelo paraguayo. Pensé que nunca más lo volvería a ver, hasta que a las 21:07, con ese caminar pausado, se apoderaba del banquito central. Con un sombrero blanco, y un bigote extraño, comenzaba a hacer magia, hablando mediante los acordes de su guitarra y su música. Haciéndose uno solo con la armonía del clarinete y la destreza inigualable de sus dos guitarristas.

Es probable que no comulguemos con ciertos pensamientos, pero la música es una sola. Y con ella, comulgamos perfectamente. La poesía hecha canción.

El concierto fue a su vez, una presentación de su no tan reciente trabajo discográfico denominado "Segunda Cita". Y "Tonada del albedrío", fue la canción más aplaudida, luego de los grandes clásicos -claro está-.

Si bien es cierto que quedaron al margen grandes canciones como "Mariposas" y "Te doy una canción", Silvio curiosamente "jugó" con los ritmos de clásicos como "El Necio" y "Ojalá", canciones que calan hondo y mueven montañas de emociones. El trovador cubano cantó casi 2 horas y media y amagó con despedirse 4 veces. Quiso cerrar con "Unicornio", pero la gente no lo dejó. Aplaudimos por casi 10 minutos aproximadamente, hasta que finalmente cerró una noche llena de sorpresas y viajes por el más allá y el más acá con "Óleo de una mujer con sombrero".

Con los ojos llenos de lágrimas, nosotros lo despedimos a él y él simplemente nos iluminó con un gracias. Haber hecho el gran esfuerzo de ir a otro país, sólo para alimentar nuestro corazón, dio sus frutos y su recompensa. (/por que al buen revolucionario, sólo lo mueve el Amor/)

Los grandes músicos se diferencian de los músicos, no por andar en los autos más exclusivos ni hospedarse en los hoteles más pudientes, sino en la capacidad que tienen de interactuar con el público y dar hasta la última gota de talento en el escenario. No cualquiera posee esta enorme cualidad y, son contados los grandes músicos. Silvio lo es. Aunque no muchos sepan quién es y otros tantos no entiendan lo que él quiere transmitir.


Hasta la próxima Señor Trovador!

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