Un lugar donde intentaré forjar reportajes y artículos periodísticos ya que no tengo laburo actualmente en ningún medio. Expresaré mi "objetividad" (Es lo más bola del mundo!) desde aquí sobre deportes, música y espectáculos. Críticas constructivas serán bien recibidas, las destructivas recibirán un feró' japiro.. (.l.) Jaja.. Salute!
Bueno señores, es la primera vez que escribiré sobre el torneo local, ya que anteriormente escribí sobre otros equipos. Aclaro desde un principio, en que no va a ser la típica opinión de un hincha fanático, sino la de un analista enfocado muy seriamente en su futura labor, (bajarle la caña a los jugadores pajeros nuestros de cada día). Llegué más o menos a las 17.15 a La Olla Monumental, un tanto preocupado porque dejamos el auto un poco lejos de lo normal y porque veíamos como la reserva estaba perdiendo el Norte por 2-1. Nos acomodamos, vimos fallar a Lucero un penal, que fue más o menos un preludio de lo que después íbamos a ver en el partido principal.
Comenzó el encuentro, con ambos rivales estudiándose, pero siendo peligrosos de igual manera, Jony Fabbro en Cerro y Nelson Romero en Guaraní, eran los principales protagonistas de la creación de peligro. Un primer tiempo, que fue de ida y vuelta y que verdaderamente tenía un 0-0 mentiroso, ya que azulgranas y aurinegros (esta vez fueron de blanco), fueron punzantes y un tanto erráticos a la hora de dar la puntada final. Quedé gratamente sorprendido, con el despliegue hecho por Marcelo Palau, típico 6 uruguayo que se come toda la cancha en filas aurinegras y también resultó interesante los avances del Pájaro Benítez por el sector izquierdo azulgrana, que a pesar de estar bien controlado por Filippini en la primera etapa, junto con Jorge Rojas, quienes crearon varias situaciones de peligro.
En el segundo tiempo, las cosas cambiaron, a los 3 minutos, Julio dos Santos, realiza una hablitación cuasi perfecta desde la derecha, para Santiago Salcedo, quién literalmente la clava en el único lugar posible (ángulo superior derecho de Joel Silva), para callar la ansiedad, que estaba empezando a poblar La Olla.
Ese fue el momento exacto en que Cerro empezó a replegarse atrás. Ya no podía salir con claridad y tampoco podía hacer más de dos pases seguidos. Se notó que Jony Fabbro dejó de ser el mismo y que el trajinar del partido, ya le estaba pasando encima. Guaraní creció y atacaba por todos los lados, pero no lograba concretar y esa fue una constante legendaria, en todo el encuentro. Cerro, por momentos se oxigenaba y encontraba salidas y contragolpes interesantes con Rojitas, en sociedad con el uruguayo Matías Corujo. Tal es así, que Rojitas en una escapada, se animó a más, encaró y al pisar el área de Guaraní, fue derribado por el jugador (creo que ya es récord en expulsiones este muchacho) Luis Cabral. A quién luego le mostraron la tarjeta roja. Y, penal para Cerro.
Sa Sa, tuvo la brillante oportunidad en sus pies, para liquidar el encuentro ante un irresoluto Guaraní, pero Joel Silva, adivinó la intención, atajó el remate que iba a la esquina inferior derecha y le dió vida a su equipo. El DT aurinegro, Pablo Caballero, al instante lo puso a Fabio Escobar, para que junto con Dante López, la Fuerza Aérea tenga más presencia en el área cerrista.
Pero no surtió efecto, Guaraní continuó errando y Cerro siguió sin encontrar ese segundo gol tranquilizador. Sufrió en demasía, pero ganó y continúa expectante a un traspié franjeado, para tomar por asalto la punta. Guaraní sin embargo, quedó a 10 puntos de la cima, y debe de mejorar profundamente en lo futbolístico para tener un mejor rendimiento. Claramente, no mereció haber perdido.
Casi 90 días después de mi última aparición por estos lares, Desde La Granja hará su irrupción inédita en este 2012, por partida doble. (Ya van a cazar la onda...) Por dónde empiezo, ah, sí. Marzo 31, Casco Urbano, Asunción, Paraguay. Eran pasadas las 23.30, 23.40, no recuerdo bien cuando llegamos con mi novia y 2 amigos al lugar, después de haber saboreado unos deliciosos lomitos en Sajonia (altamente recomendado el lugar, no me acuerdo el nombre, está más o menos en frente del Palacio de Justicia), el Shamrock Fest Vol. 2, nos estaba esperando junto con Tío Hiena, Bohemia Urbana, Salamandra y -por supuesto-, la grossa banda uruguaya No Te Va Gustar. Desde ya mis disculpas a Tío Hiena y a los capos de Bohemia, porque no alcancé a escucharlos.
Vimos que tal era la onda por los alrededores y encontramos mucha gente amiga, como por ejemplo a las chicas de Kunu'u Championes, con su arte y divague cerca del concierto. Cómo conseguir entradas era lo que nos revolvía el cerebro, hasta que una genialidad de mi amigo Javier Brocca y su cuento de que todos éramos de Ciudad del Este, convenció a nuestros buenos amigos los guardias dejarnos entrar. A pesar de la picardía nuestra, deberían ir presos esos guardias por hacer ese negocio turbio. Llegamos y nos encontramos con esto: Salamandra subía al escenario y aunque el sonido haya opacado su concierto -y también el de No Te Va Gustar-, desplegaron una presentación prolija, como nos tienen acostumbrados los chicos de Ypacaraí, liderados por Javi Zacher. Se notaba que mis telarañas auditivas se esfumaban, porque me encontré con dos o tres temas que sinceramente no los conocía. La presentación fue corta, clara y concisa, así como decía mi profesora de Castellano. Directamente al corazón y, la buena química que tienen con los perros, llegó a un pico explosivo cuándo Willy Chávez, se acercó con su prodigiosa guitarra, a uno de los tantos sectores VIP del concierto, alta envidia tuve en ese momento.
El momento cumbre de la noche, apareció cuando el grupo liderado por este señor, apareció en escena, sí. Emiliano Brancciari y los chicos de No Te Va Gustar, traían ese tutti frutti musical que te hacen recordar un poco a Oasis y otro poco a UB40 (?) a la Capital del Paraguay. Apostamos con mi amigo Brocca que iba a ser "Pensar", la canción con la que abrirían el show, pero nos equivocamos grande. Con el correr de las canciones, queríamos poguear, cortarnos las venas con criollitas y llorar. Y es, ese sube y baja de sentimientos encontrados, de emociones vividas, lo que hace de esta banda, una de las más interesantes y menos monótonas del mundo. Es por eso que este grupo caló tan hondo en mí.
Después de ese micro-momento emocionante, continuemos. Clara, Al Vacío, Tan Lejos, se encargaron de teletransportarnos en una noche simplemente inolvidable. Saltamos como locos con Cero a la Izquierda, nos acordamos de la perra/el perro que nos hizo mierda el corazón con Chau, nos acordamos verdaderamente de nuestra esencia rockera cuando escuchamos No Era Cierto, pensamos que se olvidaban de No Hay Dolor, pero sacaron una canción de la galera, una canción simplemente emocionante y que -personalmente-, hizo un click bastante importante en una época en donde no sabés que hacer, que no hacer.
Sí, vinieron en el 2005, en aquel pujante Pilsen Rock, regresaron en el 2010 en el Reggae Festival y ayer, parió por fin la burra LA PUTA MADREE! En 3 visitas que nos hicieron, ésta fue la primera vez que tocaron esta gloriosa canción, esta canción que me hace ir y volver, ir y volver, ir y volver. No Necesito Nada. Ese fue EL MOMENTO. A pesar del sonido defectuoso, a pesar de los chetitos sin vida que una vez más se fueron a romper las bolas, a pesar del cansancio, de la rutina, de los malos ratos, de las cosas que no queremos hacer, pero que las hacemos. Ese momento, sólo me llevó.
Esperemos que vuelvan pronto Uruguayos, uruguayos! Por acá siempre los vamos a estar esperando con las puertas abiertas. Gracias, a ustedes y también a Salamandra, por que nos regalaron una madrugada simplemente alucinante.